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Mindfullness y Mindfull Eating

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En mis Cursos Online de Comer Intuitivo recurrimos a estudios científicos que comprueban efectos en la salud en general del ‘comer dirigido por hambre’ (nombre que también se le da al Intuitive Eating en muchos de los Research Papers): incrementa la percepción de nuestro cuerpo, equilibra el peso corporal, balancea los niveles en sangre de triglicéridos y hormonas tales como el cortisol, propia del estrés. ¿Todo eso por comer siguiendo el metabolismo propio del hambre y la saciedad? Sí, todo eso y mucho más, porque comenzaron a aparecer conceptos como Mindfullness y Mindfull Eating. ¿Existen más cosas que el Comer Intuitivo?

Si querés que te sea crudamente honesta, encuentro mucho en redes sociales la palabra Mindfullness pisoteada bajos los zapatos sucios del marketing dietista clásico. Sí, Mindfullness como la nueva herramienta para bajar de peso. Y lo encuentro mucho más de lo que me gustaría, pero entiendo el nivel de obsesión que tenemos con adelgazar y que nos lleva a sólo comprar métodos cuando éstos nos aseguran el encogimiento de nuestro cuerpo. Cuando vengo yo y te propongo aceptar tu peso y tu forma tal cual es hoy y ahora, lo más probable es que me elimines de tu lista de seguidos. Es probable que te enojes cuando te digo que tenés que dejar de hacer dieta así se termina la obsesión que tenés con la comida. Porque, al final del proceso, te vas a dar cuenta que todo el circo que venís experimentando con las subidas y bajadas en la balanza, el disconfort de habitar tu propia piel y el descontento general con tu vida, no tenían nada que ver con la comida.

Tengo libros de Mindful Eating para bajar de peso. Por supuesto que los tengo. Y siempre encuentro esto de ‘modificar el comportamiento con la comida’ para no comer más y eventualmente bajar de peso con la dieta que viene junto al libro de Mindfullnes, para ser consciente de la cantidad de veces que mastico el bocado perfecto que me llevo a la boca, para enfocar la atención en el momento presente sin distracciones y llegar a la llenura física sin pasarme de límites, para disminuir la velocidad con la que como…

…¿te lo tengo que volver a repetir? Acá va…

Cuando venis hambreando el cuerpo con dietas restrictivas por años, no hay Mindfullness que te haga llegar a la saciedad. Vas a tener que comer. Y al principio vas a comer mucho. Por eso te hago salirte de las dietas y por eso te hago destruir todas las variables que te mantienen obsesionado con la baja de kilos. Para calmar esa voracidad inicial que se siente cuando comenzás a comer intuitivamente simplemente tenés que escuchar tu hambre y responder a ella, y volver a escuchar, y escuchar aún más, hasta que le quede bien clarito al cuerpo que ya no lo vas a hacer pasar por hambrunas.

Tratar de practicar el mindfullness cuando estás hambreado (jajaja es la palabra más cordobesa de mi cagastellano) o tenés un impulso por comer tan intenso como el Chavo dando el primer mordisco a la torta de jamón… practicar mindfullness ahí va a ser medio incómodo, medio difícil, y capaz que hasta te quedes con hambre todavía intentando comer lo menos posible.

¿De que se trata entonces el Mindfulness?

Vamos a la definición pura, original, del creador de la mismísima palabra Mindfullness, Jon Kabat Zinn:

La consciencia que surge
al prestar atención,
a propósito (con predisposición),
sin prejuicios,
al servicio de la comprensión
y de la sabiduría.

 

Te lo traduzco…

La consciencia que surge al prestar atención al momento presente. Cuando no nos dejamos llevar por nuestra cabeza al futuro que planificamos pero que todavía no aconteció, ni al pasado que ya no se puede modificar y del que sólo podemos aprender. Cuando no estamos ni en un ni en el otro, se abre un espacio para ser ahora mismo, una espacio para una nueva consciencia pero tan antigua como la humanidad, una conciencia que siempre estuvo pero de la cual nunca tenemos registro. Tal cual lo explica Eckhart Tolle en EL PODER DEL AHORA:

“Toda negatividad es causada por una acumulación de tiempo psicológico y la negación del presente.
La inquietud, la ansiedad, la tensión, el estrés, la preocupación, todas las formas de miedo, son causadas por demasiado futuro, sin suficiente presente.
Culpa, arrepentimiento, resentimiento, agravios, tristeza, amargura y todas las formas de no perdón son causados ​​por demasiado pasado y no suficiente presente”.

¿Qué tiene que ver el mindfullnes con el comer si no es para modificar el comportamiento con la comida?

Tiene que ver con este ‘hambre emocional’ del que tanto se habla y el cual no existe. No existe hambre si no es por cuestiones fisiológicas.

Si no existe el hambre emocional, ¿por qué comemos cuando estamos ansiosos?

Comemos para no sentir. Comemos porque la comida es nuestra droga de elección como para otras lo es el alcohol o el cigarrillo. Comemos porque esta tensión en el pecho que genera incomodidad, a la cual le llamamos ansiedad o soledad, pero que me hace intolerable mi existencia. Me hace hasta difícil respirar. Y quiero apagar ese sentimiento horrible, quiero hacer que se vaya. Por eso como. Para sentirme mejor, para estimular hormonas en mi cuerpo que tienen un efecto similar a un rivotril. Me siento inmediatamente más contenido, más acompañado, más amado, porque cuando era un bebé mi mamá me daba la teta cuando tenía esta misma tensión en mi pechito y lloraba.

Con el mindfullness abrimos una antigua nueva consciencia y nos permitimos transitar la tensión. Seguramente la ansiedad es incómoda, pero ya no me voy a adormecer con alfajores ni con helado para no sentirla. Con el mindfullness me permito estar hoy y ahora con mis emociones y transitarlas, ser yo mi propia compañía, mi propio cuidador, mi contención y mi mayor amor.

Inhalo profundo y exhalo. Inhalo y exalo y cada vez es más fácil volver a respirar…

Prestar atención a los pensamientos que le adjudicamos a las cosas que acontecen y a las emociones que despertamos con esos pensamientos es como desdoblar tu persona en dos entidades diferenciadas. Una es quien verdaderamente sos y la otra es tu mente llena de pensamientos, como alguien que observa una película de sí mismo sabiendo que la película es sólo una ilusión, y podés decidir creerla o no. Entonces, si estás viendo una película de terror donde los protagonistas mueren cuando no pueden entrar en un talle 2 de ropa, podés continuar viendo la película sin SENTIR que vas a morir con la misma muerte del personaje principal, o podés decidir que te va a pasar lo mismo a vos. Cuando decidiste que no sos vos el que va a morir, tus emociones van a ser más equilibradas, más llevaderas, más transitables. Cuando decidiste que a vos te va a pasar lo mismo, que estás tan condenado como el protagonista de la película, por supuesto que te creo que vas a darte atracones de comida por la ansiedad que te vas a generar.

La clave es entender que nunca ocurrió lo que estás viendo, es sólo una ilusión. Si ahora comenzás a ver la serie Plaga en Netflix y encontrás un episodio donde el 90% de la población muere de obesidad y de atracones con la comida por haberse quedado en cuarentena dentro de sus casas, podés dejar que esos pensamientos pasen por tu cabeza pero no necesitás identificarte emocionalmente con ellos. Ese episodio no sos vos, los pensamientos no sos vos. Freddy Krueger, ese tipo horrible de las películas de terror, no existe. No sigas creyendo que hay un monstruo que produce el advenimiento del apocalipsis en tu vida.

Con respecto a esas series de Gordiflix que todavía decidís creer, esas temporadas donde tu imagen corporal es un desastre y nunca te vas a sentir a gusto con quien sos, te pido que empieces a ‘no identificarte’ con cualquiera de los episodios. No te pido que hoy mismo te ames incondicionalmente porque sería pedirte algo muy opuesto al odio autodirigido con el que venís identificándote en el cortometraje de tu vida. Te pido que entiendas que era sólo una película. Ese es una gran paso. No necesitás seguir repitiendo las frases de abuso y desprecio que se dicen constantemente en el guión original. Podés desdoblarte, salirte de la escena, y observar desde afuera. No te creas la película, y no te identifiques con las emociones que te generan. Es la forma de comenzar a practicar tu meditación más personal.

Mientras tanto… cuando siento tanta ansiedad que puedo comerme hasta las patas de la mesa. ¿Qué hago?

Cuando ya identificaste que es una emoción, la mayoría de las veces traducida con la palabra ‘ansiedad’, lo mejor que podés hacer es no comer. Ya no escapes de sentir. No necesitás escapar, porque ya no sos el niño que no se sentía indefenso cuando era abusado, o la niña a la que la pesaban todos los días para ver si había bajado de peso. Ya no tenés que protegerte con capas de grasa corporal o con la dosis de endorfinas que te genera un pote entero de helado de dulce de leche. Ya no sos ese nene que no tiene recursos y que no sabe cómo procesar las emociones que le están doliendo mucho. Ya no necesitas comer. Entonces no comas.

¿Qué podés hacer en vez de comer?

Podés colocar las palmas de tus manos en tu pecho, a la altura de tu corazón, como señalando donde las emociones aprietan. Ahí mismo, donde te quedás sin aire cuando la ansiedad es mucha. Ahí, donde entendés que no es hambre fisiológica y verdadera, la que se siente a la altura del estómago. No, esto se siente en el pecho, donde tengo el corazón herido y que todavía tiene terror de enfrentar ciertas emociones.

Con las manos en el pecho, respirá. Inhalo y exhalo profundo. Y me quedo haciendo solo eso. Ahora, en el presente. Traigo mi mente a reconocer el momento en el que estoy mediante mis signos vitales, el latido de mi corazón, el aire ingresando a mis pulmones, relajando mi cuello, mi cara, mi espalda. Traigo mi mente a reconocer que estoy incómodo por la ansiedad que estoy experimentando. Pero acepto esa situación, y la nombro para abrazarla.

Podés decir:
‘Este es un momento de sufrimiento’
‘Se me hace difícil sentirme cómodo en mi cuerpo’
‘Siento que perdí el equilibrio y me altera sentirme ansioso’
‘Pero también entiendo que es normal para las personas sentirse de esta manera’
‘Sentirse de esta manera no es el fin del mundo’
‘Sentirse de esta manera es sólo temporal y transitorio’

Y por todo lo que reconociste anteriormente, de la misma manera que te desdoblaste en dos personas, podés ser la versión más adulta que contiene a tu versión más niña que está sufriendo y decirle:

‘Estoy acá para comprenderte’
‘Estoy acá para tener compasión de tu situación’
‘Estoy acá para contenerte’
‘No estás solo, yo te estoy acompañando’
‘Estoy para ayudarte a transitar esta ansiedad y sufrimiento’
‘Lo estás haciendo muy bien’

Cuando te transformás en la versión de vos mismo que es capaz de darse confort, ya no necesitás recurrir a la comida para sentirte mejor.

Noe

 

 

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